La corrosión es un fenómeno común que afecta a la calidad y apariencia de los metales, que se caracteriza por acelerar su desgaste y deterioro, reduciendo significativamente el rendimiento de los metales que lo han sufrido.
Conscientes de que es un fenómeno que sufre la gran mayoría de nuestros clientes, en Manuel Roca te vamos a contar qué es la corrosión de metales y por qué se produce, lo que es fundamental para prevenir su aparición y mantener el buen estado de los metales.
¿Qué es la corrosión?
La corrosión es el deterioro gradual de los materiales, principalmente metales, debido a una reacción química que se produce con su entorno, que hace que, en la mayoría de casos, el metal se transforme en óxido.
Un ejemplo claro de la corrosión de metales es el óxido en el hierro, que se forma cuando el hierro reacciona con el oxígeno y el agua existentes en el aire.
En cambio, otros materiales como el cobre pueden formar una pátina verde debido a una exposición prolongada a la humedad y otros contaminantes atmosféricos, como gases, ácidos, sales y otras sustancias que se encuentran en el ambiente.
¿Cómo se produce la corrosión?
La corrosión se produce principalmente por una reacción electroquímica entre un metal y su entorno, que acelera el desgaste de los metales de forma progresiva por la acción de agentes externos.
En el caso concreto de los metales, la corrosión ocurre cuando el metal se oxida, lo que provoca una pérdida de electrones y la formación iones. Un proceso que se ve favorecido por la presencia de electrolitos, como el agua salina.
Hay que decir que existen metales más sensibles a la corrosión que otros, algo que varía en función del potencial de oxidación que presente el cuerpo metálico en cuestión. Aunque todos podrían sufrir la corrosión si se exponen a condiciones adversas durante un largo periodo de tiempo.
Factores que propician la aparición de corrosión
Hay que diferenciar en dos los factores que propician la aparición de corrosión:
- Los relacionados con el metal, como la composición química o las propiedades de la superficie.
- Los relacionados con el ambiente, como el nivel de oxígeno, la presencia de humedad, la temperatura o la presión.
Factores relacionados con la composición del metal
La composición química del metal influye directamente en la sensibilidad que un metal puede tener a la corrosión. Por ejemplo, metales puros como el hierro son más propensos a la corrosión que las aleaciones, que pueden tener elementos añadidos que hacen que sean más resistentes.
Uno de los metales más resistentes a la corrosión es el acero inoxidable, que al contener cromo, forma una capa protectora de óxido de cromo en la superficie que protege el metal, reduciendo el riesgo de corroerse.
Por otro lado, las propiedades de la superficie, como la rugosidad y los tratamientos superficiales, también juegan un papel importante en la corrosión. Las superficies lisas y tratadas tienden a resistir mejor la corrosión que las superficies rugosas y sin tratar, ya que las imperfecciones son más propensas a atraer la humedad y otras sustancias corrosivas, acelerando el proceso de deterioro del metal.
Factores relacionados con el ambiente
El ambiente en el que se encuentra el metal también influye enormemente en la aparición de la corrosión. Está demostrado que un alto nivel de oxígeno favorece la oxidación de los metales, mientras que la presencia de humedad, especialmente agua salina, acelera las reacciones corrosivas.
La temperatura es otro factor clave, y es que, las temperaturas más altas pueden aumentar la velocidad de las reacciones químicas, acelerando la aparición de corrosión. Así mismo, la presión ambiental y la presencia de contaminantes, como gases industriales o partículas sólidas, pueden introducir elementos corrosivos adicionales al entorno del metal.
Por ejemplo, en zonas de costa, la sal en el aire puede acelerar la corrosión de estructuras metálicas debido a la formación de capas de sal húmeda en las superficies.
Anticiparse a la corrosión
Como casi siempre ocurre, la prevención es la mejor solución y, anticiparse a la corrosión es la mejor forma de evitar que aparezca.
Entre las diferentes medidas disponibles, un tratamiento anticorrosivo para metales permitirá crear una barrera eficaz entre el metal y su entorno, ayudando a prevenir o reducir el proceso de corrosión y, por tanto, aumentando la durabilidad de los metales.
En Manuel Roca estamos especializados en los tratamientos anticorrosivos a base de zinc, con los que garantizamos una cobertura uniforme y una protección altamente eficaz contra la corrosión, ofreciendo una amplia gama de posibilidades con las que conseguimos satisfacer las necesidades de cada uno de nuestros clientes.

